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4.13.2011

Pies

Muero por tenerte esta noche a mi disposicion. Quieto y callado, solo tus ojos oscuros encendidos para mí, entregado a mis manos sabias y amorosas.Sería una penumbra rara, no solo de palmas calientes necesarias en los preliminares, sino de pies largos y tranquilos, blancos sobre tu sexo dormido. Despertarlo de a poco, apenas rozándolo con mis plantas, uniendo sensibilidades.La sangre nos va llenando los genitales al mismo tiempo, corriendo hacia esos lugares que se calientan de deseo. Pero nos controlamos, nos aguantamos; ningún beso, ninguna palabra; juntando ganas, impulso para volar alto, después. Aun falta camino por recorrer hasta que los gemidos de dolor-placer de los dos se fundan en un eco que no sabremos identificar. Seguimos la tarea gozosa que despliego en tu verga, dura y erecta, bella como nunca.Ya nos queremos comer, morder, chupar, lamer, aspirar, sorber, masticar, tragar.
Adela Reck

2.24.2011

ADELA RECK

Mis uñas rojas

En el mundo están los que creen que las cosas ocurren simplemente y están los que creen que ocurren por muchas causas, algunas desconocidas. Aristóteles, preocupado por comprender las cosas de este mundo, pensaba que conocer algo era conocer sus causas y sus interrelaciones.
Mis uñas rojas no escapan de ser cosas de este mundo.
Hace un tiempo, hablando con un desconocido en una sala de chat, me contó que era un hombre dominante que buscaba una mujer sumisa. Yo no podía creer lo que estaba escuchando. En pleno siglo XXI, ese hombre me remitía a un discurso medieval. Sin embargo, a pesar de mis prejuicios horrorizados, seguí atentamente sus palabras. La mujer tras la cual él estaba, mostraba su actitud de sumisión en ciertos signos de su cuerpo. Era imprescindible que su pubis estuviera totalmente depilado y las uñas de manos y pies se vieran rojas.
Tardé un tiempo en asimilar las palabras de ese hombre. Sumisión, obediencia, entrega de mi goce, pubis como una niña y uñas rojas.
Ahora miro mis uñas rojas mientras sigo pensando en lo que ese hombre me dijo.

Mis pezones abrochados

El gesto de ponerme broches de la ropa en mis pezones para sentir dolor. Dolor en
los pezones. Revisitar un lugar de la memoria.
Niños succionadores me los mamaban a toda hora. Sumisa incondicional de dioses
verdaderos. Dolían de verdad mientras sangraban inexpertos en la boca sabia de mi primera niña-Ama.
Templos míos, ahora vacíos y silenciosos, ofrendados a falsos dioses que me exigen, ávidos e insaciables, quejidos de goce.

Cogida en el aire

Sostenida por la verga del dominante, mi espalda contra su pecho, mis glúteos tensos contra su abdomen, mis piernas flexionadas atenaceando sus caderas; era un pájaro cogido en el aire.
Mis pechos apretados fuertemente por cuatro manos conmovidas; las suyas y las mías redoblando el contacto de la piel excitada en cada uno de sus poros; dos cuerpos que habían transpuesto los límites, los márgenes, los bordes, fundidos y confundidos en solo uno. Mis jugos y los suyos mezclados, mezclados los olores, gritamos y gemimos agitados al alcanzar la orilla de la playa.
Desafiando la gravedad, el aire me daba al rostro, mientras mi cuerpo volaba como ave cogida en el aire.

7.25.2010

Marguerite Duras: Esto es todo

Escribir es tratar de saber lo que uno escribiría si uno escribiera.

Prueba a amar aún sabiendo que no lo lograrás totalmente.

7.24.2010

fragmentos de Horacio Salas (1935 - 1999)

(De: Poesía)
Lo que has hecho
será llamado poesía
por los que saben que las palabras libres
atraviesan el corazón de los hombres
y nos lavan con la mirada de los muertos.

(De: Colibrí)
La puertita de esta poesía debe quedar abierta
pues estos pajaritos no soportan el cautiverio
y la palabra puertita debe quedar abierta
y por lo menos un ojo tuyo debe quedar abierto
porque en ojos cerrados no entran colibríes.

Exilio:
La casa abandonada
mi hambrienta soledad
y estas ramas heladas que gané a la tormenta
son razones de hogar que las llamas consumen.

Si la memoria confunde los espacios
no es olvido la ausencia, es presente el olvido.
El ajuar del exilio es puro sentimiento.
Ante el recuerdo mudo
el aliento golpea con sus puños brumosos
y la letra se apoya sobre la puerta y entra.
G. Deleuze: Es el órgano amoroso de la repetición. (corazón)

7.22.2010

vejez melancólica (De senectute) Norberto Bobbio

La vejez melancólica es la conciencia de lo no alcanzado y de lo no alcanzable. Se le ajusta bien la imagen de la vida como un camino, en el cual la meta se desplaza siempre hacia adelante y, cuando se cree haberla alcanzado no era la que se había figurado como definitiva. La vejez se convierte entonces en el momento en el cual se tiene plena conciencia de que no sólo no se ha recorrido el camino, sino que ya no queda tiempo para recorrerlo, y que hay que renunciar a alcanzar la última etapa. (Tomado de Bleichmar, Silvia. La subjetividad en riesgo. Buenos Aires, Topía, 2005)