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10.25.2020

POEMA EINSTEINIANO

 


POEMA EINSTEINIANO

 

Dijo el sabio: el hombre es tiempo

y la mujer es espacio.

El amor es la cuarta dimensión. 

    

11.01.2012

Romance indefinido

                        
               ninguno se casó con ella
ninguna se casó con él
cada uno se casó con otra
y camina dejando piedras de sal como señales

hubo algunos que no lograron unirse
unos se secaron en sus propios tejidos
atados a una trama complicada e inútil
otros se perdieron en laberintos
demasiado complejos para una sola vida
del que hubo que sacarlos, aunque ya no era tiempo

solo él y ella se encontraron
sus vidas se llenaron de ecos
la alegría los envolvió como el aire
y hubo un lugar abrigado para siempre

ahora
juntos vuelan por el cielo
juntos vuelan par a par

2.20.2011

GLADYS LOPRETO - Botero

Cada tanto amanezco en la laguna.
De este lado hay tormenta, se sacuden las ramas y parecen quebrarse,
el agua suspendida esfuma los contornos y me interno en la niebla
que se enreda entre juncos y arbustos de la orilla.

Sé que en algún momento asomará el botero.
Va y viene transportando en su bote vacío
-de pie, embozado, pálido, casi no tiene rostro,
nada pregunta, sabe que es cruzar su destino
y ahoga las palabras en sordo chapoteo.

A mitad de su viaje
en la fría quietud me tenderá los remos.
No debo conmoverme o quedaré prendida,
condenada a virar de una a la otra orilla.

Apenas sienta el choque de la quilla en la costa
saltaré donde hay luz y arena transparente.

©Gladys Lopreto

2.17.2011

GLADYS LOPRETO - Profesión de fe

al Dr. Westercamp
I

creo en dios pero no sé cómo es dios

creo en el infierno

pocos humanos han visto a dios

muchos han pasado por pedazos de infiernos y nos han contado cómo era

(también pequeños infiernos como cenizas caídas de un gran árbol incinerado hemos visto alguna vez en nuestro patio
pero muy pequeños
acá en esta ciudadescuela tan llena de ángeles de la guarda
tan solo ángeles y no muy eficientes)

no sé cómo es dios

es eso que está más allá de las ramas de los pájaros
más allá de las montañas
y de los mares
de todo lo que conocemos
y más allá de todo lo que no sabemos que no sabemos

un rayo de sol ilumina mi ignorancia:

dios es el sol por la ventana

dios se disfraza de sol
sus palabras se disfrazan de religión
los árbolesacerdotes lo señalan
las flores todo lo extático lo contemplan
los incas en sus rebaños de tumbas le abren las puertas
los gorriones en los pinos con exactitud todas las mañanas y todas las tardes le canturrean embarulladas odas y elegías colectivas

hemos visto acá en la tierra a algunos hijos del sol
todavía conservaban en su cabeza la luminosa radiación y algunos en el pecho
a veces jesús convertido en blanca célula vuelve al seno original
en medio de los rayos de la custodia

el sol todos los días calienta este paraíso
los humanos lo adoramos
por qué vamos a ser más ignorantes que los caballos los pastos las mariposas las olas del mar


* El Dr. José Federico Westercamp es un viejo activista por la paz, defensor de los derechos humanos y del medio ambiente, fundador de MOVIP (Movimiento por la Vida y por la Paz).
                   II

Todavía veo a Dios

con mis ojos y mi piel entra hasta las celdillas de mis pulmones y los hematíes de mi sangre

Pero
existe la opción
de que no lo volvamos a ver
entonces
el sol dejará de ser dios y volverá a estrella que no alcanzará para calentar este Infierno
que será ahora entiendo la privación de la vista del Sol
el Infierno del INVIERNO NUCLEAR

Alguno pensará escapar al frío y la oscuridad pero lo desesperará su esperanza

será la MUERTE ETERNA

no eterna porque no tiene tiempo

solo MUERTE

La pequeña estrella mortal olvidada de su pasado de diosa apenas alcanzará a calentar las capas de afuera de una inmensurable masa radiactiva de humo polvo huracanes que estrangularán este Infierno de barro roca hielo nada


III

¿Cuál sera el Infierno
que nos espera?
¿El Invierno sin Dios?
¿La Microondas global?
¿O la espera?

9.11.2010

GLADYS LOPRETO - el abrazo

Me abrazaste una tarde,
abarcaste mi cuerpo
con tu cuerpo de campo, manos de carpintero.
Vibró mi vieja piel en las líneas del tiempo
y hasta las ramas bajas descendieron las aves
custodiando el momento.

Fue también mi abrazarte rodeándote de aromas
y de oscuros silencios,
no tenías olor y te impregné del mío
a resinas del bosque, a líquenes y flores
pero ya estaba escrita
tu partida.

Algo se me quebró cuando te fuiste
algunas ramas altas
y lloraron mis hojas
afinadas y duras.

Para mi eternidad fue muy breve tu abrazo.

Te alejaste impregnado de mi humor y mi aliento.

Yo me quedo mirando
por encima del bosque
los caminos que vienen desde el lejano norte
y pienso en tu regreso.

©Gladys Lopreto

8.18.2010

GLADYS LOPRETO - ELEGÍA

No me duele tu muerte
me duele tu no-vida

me alegro al recordar que a veces sonreías
erguido entre los vahos del aire familiar
reposando los ojos sobre las hojas verdes
las ramas silenciosas
los trazos que perfilaron el hijo

o navegabas horas en tu mundo de música
volviendo en las maderas al país de tu infancia

te dormiste en el sueño
sin saber que tus dedos nunca harían el camino
concreto del teclado
ni que yo te daría un lugar en mis versos
y amaríamos una calle de árboles que se abrazan

sin bailar con los dedos en la fina cintura
ni rozar la cabeza de un chiquilín travieso
sin levantar el arma para afirmar la tierra
de los pueblos en lucha

alguna vez lloraste los afectos perdidos
la vida incomprensible
la derrota del justo
pero aún creías

yo me quedé despierta
para saber de tu ida con los sueños intactos

©Gladys Lopreto

hibernando

ganas de estar

los sajones no saben del placer de solo estar
nada más
porque no lo pueden separar del ser

pero yo
desde que te conozco
sólo quiero estar

espiando las hojas
debajo del follaje
el dulce zarandeo de encuentros fugaces
a la tibia sombra del verano

o al fuego del otoño

o cuando es el frío
estar
simplemente
hibernando
como un ovillo blando
envuelta en tu cuerpo
hecho para rodearme

y así
solo estar

ya sé que no se puede
que debo ser y hacer
pero ese
es mi fuerte deseo

y me envuelvo en sábanas y mantas
pensando que estás

©Gladys Lopreto

hoy te quiero decir

Hoy
quiero decirte
que te amo

que
          brinca de alegría mi adentro
          cuando oigo tu voz que me despierta
          se detiene el tiempo cuando
          estamos juntos
          las horas son dulces y claras
          de sol
          bajo tu mano
          o acomodada en el hueco que dibuja tu cuerpo
          me pierdo en el sueño
          casi sin darme cuenta de que nos perdemos juntos
          saboreo el pan caliente y tostado
          con que me convidás por la mañana
          crecen palabras y risas de niños
          en nuestras viejas vidas
         
          y cuando te erguís en el campo
          veo los árboles
          que te abren sus brazos
          gozo mirando
          la fuerza de tu mano en la tierra
          la planta firme del pie
          el cuerpo libre
          la finura con que bordeás los arbustos
          la emoción con que bebés una flor

y todo esto
te lo tengo que decir ahora
porque
mañana pudiera ser
que se haya vaciado la memoria
ya no saldrán las palabras
ni sabré que alguna vez
brincaba de alegría con tu voz
olía con avidez las tostadas
y te amaba.

Entonces
será tarde para decírtelo.

©Gladys Lopreto

GLADYS LOPRETO - aldea global

       El Amazonas
       el Matto Grosso.

Sólo nombrarlos y el aire verde
en suaves brisas llenas de vida
brota por sobre los grandes ríos
de entrañas ricas
y el ondulante follaje fresco
que pinta sombras en la hojarasca.
Brota y envuelve los sembradíos,
las tierras áridas y las ciudades
donde la gente acuna sus sueños
que luego ahoga en las aguas quietas
de un mar metálico
de aguas pesadas y peces muertos.

Pero la selva
dará energía,
soplará aliento en el mortecino
obrero turco, marroquí, hispano
de Berlín o Toledo
para que puedan seguir boqueando
junto a la máquina
que escupe artículos de excelencia
asistida por chips y música ligera.

    Por eso
    la selva es sagrada
    para los poetas, los generales,
    los hombres de la bolsa
    y los nordestinos hambrientos.

Y nuestras tierras
de entrañas ricas y pobres gentes
abrirán nidos
para la muerte, que ya no cabe
en los castillos y en los museos
de un mundo viejo.

©Gladys Lopreto

con amor

Hoy, como dice la Esquivel,
hice la comida con amor.
También con gas y con aceite
y con otros elementos,
por eso puedo decir
que traje las compras con amor,
que pagué las boletas con amor,
que lavé los platos de anoche
con amor,
que barrí las migas del piso
con amor,
que lavé los pañuelos
y los colgué
y luego los doblé
todo con amor,
y corregí -perdón: leí, evalué- los trabajos
de los chicos
con amor,
y busqué un fragmento musical
para ilustrar la clase
con amor,
y atendí al sifonero
con amor,
y preparé la mesa
con amor,
y levanté la mesa
con amor,
y a mi amigo un café
con amor,
y después me fui a la cama
con dolor
de espaldas.

7.18.2010

GLADYS LOPRETO - La mujer de la baldosa

De noche señora
sobremesa y tertulia
ocio y espirales placenteras
un libro una revista
o reposo abandónico de huesos y razones
mientras en la pantalla se completa una historia redonda y ejemplar.

Por la mañana
la espera la baldosa
allí los pies bien firmes
en el breve perímetro
a sus espaldas alguien
apunta: no moverse
las manos aletean por aquí por allá vencejos bajo el agua
los platos los vasos de la noche anterior
el noble acero
el cajón de los cubiertos
las tazas del desayuno
y como afuera hace frío también los pañuelos y las medias
y después la cuchilla
la tabla de picar

y los ojos miran lo próximo lo inmediato
junto al brillo cuadriculado
mientras escucha la radio y tararea los jingles
y cada tanto recuerda
que Sor Juana aprendía Física al freír de los huevos
y la Monja Gitana hacía dulces con las toronjas en Cristo

(aunque es difícil cuando a las once hay que ir a la panadería)

Pero la olla está humeando
y la mesada lustrosa
el que apuntaba se ha ido

ya se puede saltar de la baldosa hacia el mundo.

©Gladys Lopreto

GLADYS LOPRETO - Rojo y negro

         Mi sangre, rojo y negro.

Rojo de los antiguos hombres que poblaron la tierra,
fino fluido de la vida,
raíces que se abrazan
al tejido enterrado de árboles y de pájaros,
suave río caliente
que me inunda por dentro
trasportando canciones,
alumbrando mañanas y atardeceres,
susurrando
los deseos del aire que recorre los cuerpos,
los envuelve y los une
en comunión sagrada.

Los hematíes de mi sangre
llevan el antiguo fuego.

      Pero también
      un líquido plomizo,
      un hollín insidioso,
      entraron para siempre
      y anidaron el centro cordial de cada célula
      del río que surcaba transparente mi cuerpo.
      Entonces
      el aire no es gozoso,
      entra abriendo la carne con oscuros cuchillos
      y nos une a las sombras.

      Nunca más
      la alegría primigenia,
      nunca más
      la claridad del canto,
      En la laguna
      pesada asciende el agua
      bajo una lluvia fría y lenta que no acaba.

A veces
un brillo, una luz, una palma caliente,
es el rojo que brota,

      pero otras
      la cabeza se inclina agobiada de asfalto,
      grávida de negrura
      y no remonta el vuelo.

©Gladys Lopreto